-¿Y el niño?
-Sigue tan dormidito.
-Esperaré un rato -dijo la santa dando un suspiro; y cansada de estar en pie, se sentó en el más alto escalón del tramo. Parecía una pobre que espera se abra la puerta para pedir limosna- ¿Pero dónde habrá ido esa loca?… Lo que yo digo: a esta no la sujeta nadie. No va a poder criar a su hijo. Tiene a lo mejor algunas corazonadas felices; pero cuando menos se piensa la pega… El mejor día abandona a su niño o lo mete en la Inclusa… No, eso sí que no se lo consentimos. Si el pobrecito tiene una madre descastada, no le faltará quien mire por él.

Fortunata y Jacinta

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